La presentación del primer vino de autor Elio Berhanyer, un generoso Pedro Ximénez de las Bodegas Delgado, cita en el Palacio de Viana a lo más selecto de la prensa de aquí y de allá, la política local, la rancia aristocracia y el mundo plebeyo, toda una estampa perfecta para abrir el curso social de la ciudad.
Vuelta a lío o la "rentre" de la "societé"
Por fin un acto social en Córdoba con gente elegante. Se acabó el verano, el calor y volvió el lío, el jaleillo, el ambiente. ¡Ya era hora! Tres presentaciones distintas del diseñador cordobés Elio Berhanyerhan sido necesarias para reunir en lugar tan exquisito como el Palacio de Viana a lo más granado de la societé.
La noche empezó con salero. Buen augurio me dio encontrarme a un taxista, Juan, que me llevó al lugar indicado mientras me ponía al día de los beneficios del vino para el cuerpo serrano. "En la cuchara cocido, lechuga en el tenedor. En la comida, ¿agua?, no por Dios. Vino, por favor", fueron sus últimas palabras antes de darme el ticket. Dicho y hecho. Abrióme la puerta del coche Manuel López Alejandre, el secretario del Consejo Regulador Montilla Moriles, y pensé: la noche promete. Y vaya que si prometió. En solo unos minutos se inició el desfile de celebrities, empezando por el gastrónomo Miguel Salcedo Hierro(¡mi reino por una silla!, dijo nada más cruzar el umbral del palacio), que dio paso al resto. A saber, sonriente y feliz Francisco Pulido(Diputación), un acalorado Rafael Blanco(PSOE), la concejala popular Carmen Sousa(que confesó haber adelgazado cinco kilos desde que luce aparato dental), un despistado y ocurrente Francisco Moreno(Artesanos Camiseros)..., el incalificable Antonio Galay la alcaldesa de todas y todos, Rosa Aguilar. Cien fotos se habían lanzado ya cuando Elio Berhanyerhizo acto de presencia en el salón presidencial acompañado por dos mujeres singulares donde las haya. la condesa de Montarcoy la princesa Beatriz de Orleans(una morena y otra rubia). Acompañaba a la condesa un periodista de los de cuello redondeado y aires de grandeza llamado Josemi, ese experto en criticar lo vulgar desde la más indiscreta vulgaridad. No así el también presente Pedro Mansilla, conocido comentarista de moda que parece haber cogido cariño a la ciudad califal.
Los discursos fueron rápidos. Hacía demasiado calor y sobrevolaba el ambiente un aroma a rancio insoportable derivado, más que de la presencia aristocrática, de la bolilla de alcanfor que alberga los armarios de invierno que ayer tuvieron que ser abiertos para sacar el chal y la chaquetilla de terciopelo (el mal tiempo llegó sin avisar).
El vino llegó después y los brindis de bastóndel señor Gala: ¡Hay que mirarse a los ojos!, insistió. ¡o no se os cumplirá el deseo! Por cierto, que lo perseguí toda la noche para ser testigo de alguna de sus desfachateces habituales, pero aunque alguien me sopló que hizo alguna comparación sobre el tamaño de la botella del vino presentado y el amor, he de decir que supo comportarse y hasta ofrecióun par de exclusivas para los periodistillas de la provincia: su próximo libro se llamará Las cenizas del Fénixy ayer llevaba como única prenda del diseñador homenajeado la corbata, que -dijo- solo tiene dos copias similares, una en poder del Rey y la otra de Santiago Carrillo. ¡Jopé, chica, qué fuerte!
Y en medio de tanto glamour, la princesa de Orleans aprovechó para ingerir un platito de salmorejo, cual plebeya común y corriente, presa del voraz apetito que abre el vino generoso y dulce que ayer se presentaba. Eran más de las diez de la noche cuando Antonio Gala seguía atendiendo a los medios, simpatiquísimo, mientras lanzaba indirectas por doquier: "En cuanto salga de aquí, espero que alguien me invite a cenar algo".
Para terminar, recordar un par de frases para el recuerdo de la noche, la de la alcaldesa, capataz de la cata de Montilla y miembro de honor del aula del vino, sobre el gusto por el líquido elemento: "para desear felicidad a un amigo, levanta la copa de vino"; la recomendación de Elio Berhanyer sobre su propio caldo (el sol del domingo): "es el ideal para todo aquel que no sea un borracho" o la información privilegiada emitida por una princesa: "Mi familia bebe este tipo de vino de toda la vida para los postres". ¡Que original!

